La terapia PUVA, una combinación de psoraleno (P) y radiación ultravioleta A de onda larga (UVA), es un tratamiento establecido para la psoriasis y varias otras afecciones cutáneas graves, incluyendo eczema, vitíligo y linfoma cutáneo de células T (LCCT). La terapia utiliza psoraleno, un agente fotosensibilizante, que aumenta la sensibilidad de la piel a la luz UVA, permitiendo una penetración más profunda de la radiación y un tratamiento más efectivo de los trastornos cutáneos subyacentes.

 

Protocolo de Tratamiento
La terapia PUVA se administra típicamente 2-3 veces por semana durante una duración de 12 a 15 semanas, dependiendo de la gravedad de la afección cutánea. El tratamiento no se administra en días consecutivos para prevenir daño excesivo en la piel y permitir la recuperación entre sesiones. Después del curso inicial, a menudo se recomienda terapia de mantenimiento, usualmente una vez por semana, para mantener la mejoría clínica.

Durante una sesión típica de PUVA, los pacientes descubren las áreas de piel afectadas y se colocan dentro de una caja de luz equipada con lámparas UVA. La exposición a la radiación UVA comienza en 1-10 minutos por sesión, con la duración aumentando gradualmente a medida que avanza el tratamiento. Se requiere protección ocular para prevenir daño ocular por la exposición a UVA, y se instruye a los pacientes a usar gafas de sol que absorben UVA durante 24 horas después del tratamiento para evitar complicaciones oculares.

Efectos Secundarios y Manejo
Si bien PUVA es generalmente efectiva, puede causar varios efectos secundarios, tanto agudos como crónicos, de los cuales es importante que los pacientes estén conscientes.

 

Efectos Secundarios Agudos

  • Dolor de cabeza y mareos (<1% de los pacientes) 
  • Quemadura y ampollas en la piel (1-2% de los pacientes) 
  • Náuseas(4-8% de los pacientes) 
  • Enrojecimiento de la piel (4-8% de los pacientes) 
  • Picazón (10-20% de los pacientes) 
  • Sensación de ardor (20% de los pacientes) 
  • Bronceado u oscurecimiento de la piel (100% de los pacientes)

La razón más común para la interrupción de la terapia PUVA son las náuseas, que pueden manejarse reduciendo la dosis o tomando medicamentos complementarios como suplementos de jengibre o metoclopramida (Reglan). La mayoría de los efectos secundarios son temporales y se resuelven después de completar la terapia.

 

Efectos Secundarios a Largo Plazo

  • La terapia PUVA se ha asociado con una mayor incidencia de CEC, una forma común de cáncer de piel que generalmente es tratable con cirugía menor.
  • Aunque el melanoma está menos comúnmente asociado con PUVA, hay reportes que sugieren un riesgo elevado después de al menos 150 tratamientos. Sin embargo, este riesgo permanece controvertido y requiere mayor investigación.
  • La exposición prolongada a la radiación UVA acelera el proceso de envejecimiento de la piel, llevando a arrugas y pérdida de elasticidad cutánea.
  • Los pacientes pueden desarrollar manchas blancas o marrones en la piel, similar a los efectos de la exposición crónica al sol.

 

Complicaciones Oculares

Uno de los efectos secundarios a largo plazo más preocupantes de la terapia PUVA es el desarrollo de cataratas si los ojos están expuestos a la radiación UVA. Para prevenir esto, los pacientes deben usar gafas protectoras durante el tratamiento y continuar usando gafas de sol que absorben UVA durante 24 horas después del tratamiento, incluso en interiores. Esta precaución ayuda a minimizar el daño ocular, que puede ser irreversible sin la protección adecuada.

 

Contraindicaciones y Precauciones
La terapia PUVA está contraindicada para pacientes con ciertas condiciones como embarazo, enfermedad hepática grave y trastornos de fotosensibilidad. También se aconseja a los pacientes evitar la exposición directa al sol durante 24 horas después del tratamiento para reducir el riesgo de quemaduras y exacerbar los efectos secundarios. Se recomienda un examen ocular completo antes de iniciar el tratamiento para evaluar cualquier condición ocular preexistente que pueda predisponer a los pacientes a complicaciones.

 

Conclusión
La terapia PUVA sigue siendo un tratamiento altamente efectivo para varias afecciones cutáneas crónicas y graves, especialmente la psoriasis, al aprovechar los efectos sinérgicos del psoraleno y la radiación UVA. Sin embargo, la terapia conlleva riesgos notables, particularmente con el uso prolongado, incluyendo el potencial de cáncer de piel y fotoenvejecimiento. Los pacientes que se someten a terapia PUVA requieren monitoreo cuidadoso, citas de seguimiento regulares y adherencia a medidas protectoras para minimizar el riesgo de efectos adversos. A pesar de estos riesgos, los beneficios de PUVA en el manejo de afecciones dermatológicas desafiantes a menudo superan los daños potenciales, especialmente cuando se combinan con protocolos de seguridad apropiados y regímenes de tratamiento personalizados.

 

Referencias

  1. Boyle, J., Heath, J. D., & Green, A. C. (2020). Risk of melanoma and squamous cell carcinoma in patients receiving PUVA therapy: A meta-analysis. British Journal of Dermatology, 183(3), 591-598. https://doi.org/10.1111/bjd.19113

  2. Choon, S. E., Tan, Y. K., & Goh, C. L. (2016). A review of systemic treatments in psoriasis. Clinical and Experimental Dermatology, 41(6), 605-613. https://doi.org/10.1111/ced.12847

  3. Mysliwiec, A., Korman, N. J., & Wessel, J. L. (2017). Psoralen and ultraviolet A therapy: Clinical efficacy, risks, and management strategies. Journal of the American Academy of Dermatology, 77(4), 719-726. https://doi.org/10.1016/j.jaad.2017.05.050