La Púrpura de Henoch-Schönlein (PHS) es una forma de vasculitis de vasos pequeños caracterizada por el depósito de inmunoglobulina A (IgA) en los vasos sanguíneos, lo que lleva a la inflamación y daño tisular. La condición afecta principalmente la piel, el sistema gastrointestinal, los riñones y las articulaciones. Aunque la PHS puede ocurrir a cualquier edad, se diagnostica más comúnmente en niños menores de 10 años, particularmente durante los meses más fríos de otoño, invierno y primavera.

 

Fisiopatología
La característica distintiva de la PHS es el depósito de IgA en los vasos sanguíneos pequeños, causando vasculitis mediada por complejos inmunes (inflamación de los vasos sanguíneos). El depósito de estos complejos lleva a la activación de proteínas del complemento y el reclutamiento de células inflamatorias, las cuales contribuyen a la respuesta inflamatoria. El proceso inflamatorio afecta varios órganos, incluyendo la piel, riñones, tracto gastrointestinal y articulaciones. La patogénesis específica del depósito de IgA en la PHS permanece bajo investigación, aunque se piensa que la predisposición genética, factores ambientales y la desregulación del sistema inmune juegan roles importantes.

 

Manifestaciones Clínicas
La PHS típicamente se presenta con una combinación de síntomas que afectan múltiples sistemas:

  • Afectación Cutánea: El síntoma más característico de la PHS es una erupción purpúrica palpable, a menudo descrita como pequeñas manchas elevadas, rojas o púrpuras que pueden sentirse con las yemas de los dedos. Estas lesiones afectan principalmente las extremidades inferiores, especialmente las canillas o chamorros y los glúteos, y tienden a aparecer simétricamente. En casos severos, la erupción puede desarrollarse en equimosis más grandes o ulceraciones.
  • Síntomas gastrointestinales: El dolor abdominal, náuseas, vómito y sangrado gastrointestinal son comunes en niños con PHS. En algunos casos, esto puede llevar a intususcepción, una condición donde parte del intestino se pliega sobre sí mismo, requiriendo intervención médica inmediata.
  • Afectación Articular: El dolor y la inflamación articular, particularmente en las articulaciones más grandes como las rodillas y los tobillos, también se ven frecuentemente. Estos síntomas son a menudo autolimitados, aunque pueden causar molestias significativas durante la fase aguda de la enfermedad.
  • Afectación Renal: Las manifestaciones renales, incluyendo hematuria (sangre en la orina) y proteinuria (proteína en la orina), pueden ocurrir en algunos pacientes. La afectación renal, si es severa, puede llevar a complicaciones a largo plazo como enfermedad renal crónica, aunque esto es menos común.


Diagnóstico
El diagnóstico de PHS se basa en hallazgos clínicos y pruebas de laboratorio. En muchos casos, la erupción purpúrica característica y el historial de infección respiratoria superior reciente son suficientes para el diagnóstico. Sin embargo, en casos donde el diagnóstico es incierto, se puede realizar una biopsia de piel. El examen histológico típicamente revela vasculitis leucocitoclástica, con depósito de IgA en los vasos sanguíneos pequeños. El urianálisis es esencial para monitorear la afectación renal, y las imágenes abdominales pueden ser necesarias si se sospechan complicaciones gastrointestinales.

 

Tratamiento
El manejo de la PHS es principalmente sintomático y dirigido a aliviar la molestia del paciente. El plan de tratamiento puede variar basado en la severidad de los síntomas y los órganos involucrados:

  • Cuidado de Apoyo: La mayoría de los casos de PHS son autolimitados, y el cuidado de apoyo es usualmente suficiente. Esto incluye hidratación adecuada, descanso y control del dolor. Para el dolor articular leve, se pueden usar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno.
  • Corticosteroides:  Para síntomas más severos, como afectación cutánea extensa, dolor abdominal significativo o afectación renal, los corticosteroides orales como la prednisona se prescriben comúnmente. Estos medicamentos ayudan a reducir la inflamación y manejar las manifestaciones más serias de la enfermedad.
  • Otros Agentes Inmunosupresores: En casos raros, especialmente si la enfermedad lleva a enfermedad renal crónica u otras complicaciones serias, se puede considerar terapia inmunosupresora adicional como ciclofosfamida o rituximab. Sin embargo, estos tratamientos típicamente se reservan para casos severos o refractarios.
  • Manejo de Síntomas Gastrointestinales: Para pacientes con dolor abdominal significativo o sangrado gastrointestinal, el tratamiento puede incluir cuidado de apoyo y, si es necesario, intervenciones para abordar complicaciones como la intususcepción.


Pronóstico
El pronóstico para la mayoría de los niños con PHS es excelente, con la mayoría de los pacientes experimentando recuperación completa sin complicaciones a largo plazo. La afectación renal se ve en aproximadamente un tercio de los pacientes, pero la mayoría de los casos se resuelven sin daño renal permanente. Sin embargo, una pequeña proporción de pacientes puede desarrollar enfermedad renal crónica, particularmente aquellos con afectación renal inicial más severa. Se recomienda el monitoreo de seguimiento de la función renal para pacientes con manifestaciones renales significativas. El dolor articular típicamente se resuelve por sí solo, y la erupción cutánea generalmente mejora dentro de unas pocas semanas.

 

Conclusión
La Púrpura de Henoch-Schönlein es una vasculitis que afecta principalmente a niños, con síntomas característicos incluyendo una erupción purpúrica, síntomas gastrointestinales, dolor articular y posible afectación renal. Mientras que la mayoría de los casos se resuelven con cuidado de apoyo y terapia con corticosteroides, algunos pacientes pueden experimentar complicaciones a largo plazo, particularmente relacionadas con la función renal. El diagnóstico temprano y el manejo apropiado son clave para asegurar un buen pronóstico, y la investigación continua sobre la fisiopatología y las opciones de tratamiento para la PHS continuará mejorando los resultados de los pacientes.

 

Referencias

  1. Gowda, S. P., & Nadiminti, K. K. (2021). Henoch-Schonlein purpura: A comprehensive review. Journal of Pediatric Health Care, 35(2), 172-178. https://doi.org/10.1016/j.pedhc.2020.08.008

  2. He, Y., Zhang, R., & Xue, J. (2018). Gastrointestinal involvement in Henoch-Schonlein purpura: A review of 112 cases. Pediatrics International, 60(11), 975-980. https://doi.org/10.1111/ped.13731

  3. Samarasekera, E. J., Jenkins, P., & Gunaratne, R. (2020). Renal involvement in Henoch-Schonlein purpura: Diagnosis and management. Clinical Kidney Journal, 13(6), 922-931. https://doi.org/10.1093/ckj/sfaa032