Eczema, también conocido como dermatitis atópica, es una afección inflamatoria crónica de la piel caracterizada por parches rojos, secos y con picazón intensa (prurito). A menudo comienza en la infancia, con la mayoría de los casos apareciendo dentro de los primeros 5 años de vida, especialmente en individuos con antecedentes familiares de enfermedades atópicas como el asma y la rinitis alérgica (fiebre del heno). Esta condición surge debido a una combinación de factores genéticos y ambientales que afectan la capacidad de la piel para retener la humedad, lo que lleva a sequedad, inflamación, picazón y, en algunos casos, infecciones secundarias.

 

Fisiopatología
El eczema implica una respuesta inmunológica hiperactiva y una predisposición genética a la disfunción de la barrera cutánea. Se puede clasificar en agudo, subagudo o crónico según sus características:

  • Eczema agudo: Se asocia con enrojecimiento, vesículas (ampollas), supuración y formación de costras.
  • Eczema subagudo: Más seco, caracterizado por placas y pápulas escamosas.
  • Eczema crónico: Provoca engrosamiento de la piel (liquenificación) y cambios en la pigmentación (hipo e hiperpigmentación).

Las áreas afectadas pueden variar según la edad. En algunas personas, el eczema suele aparecer en la cara, el cuero cabelludo y el torso, mientras que en niños y adultos es más común en las áreas flexurales (interior de los codos y detrás de las rodillas).

 


Factores de Riesgo
El eczema es influenciado por factores internos y externos:

  • Factores internos: Antecedentes familiares de enfermedades atópicas y mutaciones genéticas (como en el gen filagrina) que afectan la función de la barrera cutánea.
  • Factores externos: Alérgenos (polen, ácaros del polvo), irritantes (jabones, detergentes), infecciones (Staphylococcus aureus) y condiciones climáticas extremas (frío o sequedad).


Manejo y Opciones de Tratamiento
El tratamiento del eczema se basa en la identificación y minimización de los factores desencadenantes. Se enfoca en la hidratación de la piel, el control de la inflamación y la prevención de infecciones mediante emolientes, terapias tópicas y, en algunos casos, tratamientos sistémicos.

  • Hidratación y Cuidado de la Piel
    Restaurar la barrera cutánea es esencial. Se recomienda baños con agua tibia (15-20 minutos, evitando el agua caliente), secar la piel suavemente con una toalla suave, y aplicar una crema o ungüento hidratante inmediatamente sobre la piel húmeda para retener la humedad.
  • Corticosteroides Tópicos
    Son el pilar del tratamiento para controlar los brotes debido a sus propiedades antiinflamatorias y antipruríticas. Deben usarse con precaución para evitar efectos secundarios como adelgazamiento de la piel (atrofia) y despigmentación. Se prefieren esteroides suaves (hidrocortisona) para lactantes y zonas delicadas como la cara y pliegues cutáneos.
  • Inmunomoduladores Tópicos
    Los inhibidores de calcineurina, como tacrolimus (Protopic) y pimecrolimus (Elidel), son opciones seguras para áreas sensibles como cara y párpados. Actúan inhibiendo la activación de células T y la liberación de citocinas inflamatorias sin causar adelgazamiento de la piel.
  • Inhibidores de PDE4 Tópicos
    Crisaborol (Eucrisa) y roflumilast (Zoryve) bloquean la enzima PDE4, reduciendo la inflamación en el eczema leve a moderado. Se pueden usar a partir de los 3 meses de edad.
  • Antihistamínicos
    Pueden ayudar con la picazón, especialmente cuando interfiere con el sueño. Los antihistamínicos sedantes como la difenhidramina y la hidroxizina pueden ser útiles por la noche, mientras que los no sedantes (cetirizina, loratadina) pueden tomarse durante el día.
  • Fototerapia
    La terapia con UVB de banda estrecha y PUVA (psoraleno más UVA) es efectiva en casos de eczema crónico resistente a otros tratamientos. Sin embargo, el uso prolongado aumenta el riesgo de daño cutáneo y cáncer de piel.
  • Inhibidores de JAK: Estos medicamentos bloquean citocinas inflamatorias específicas y son útiles en casos moderados a graves:
    • Abrocitinib (Cibinqo): Tableta oral para adultos.
    • Upadacitinib (Rinvoq): Tableta oral para adultos y niños ≥12 años.
    • Ruxolitinib (Opzelura): Crema tópica para adultos y niños ≥12 años.
  • Medicamentos Biológicos: Son inyecciones subcutáneas para eczema grave. Pueden tener efectos adversos como conjuntivitis y reacciones en el sitio de inyección.
    • Dupilumab (Dupixent): Bloquea IL-4 e IL-13. Aprobado desde los 6 meses de edad.
    • Tralokinumab (Adbry): Inhibe IL-13. Aprobado desde los 12 años.
    • Lebrikizumab (Ebglyss): Inhibe IL-13. Para pacientes ≥12 años y ≥40 kg.
    • Nemolizumab (Nemluvio): Inhibe IL-31. Para pacientes ≥12 años.
  • Medicamentos Sistémicos
    En casos severos, se pueden considerar fármacos inmunosupresores como ciclosporina, azatioprina o micofenolato mofetil. Los corticosteroides orales sólo deben usarse en brotes debido a su alto riesgo de efectos secundarios.
  • Terapias Complementarias
    Durante brotes severos, pueden ser necesarias hospitalizaciones para baños terapéuticos, hidratación intensiva y vendajes húmedos para potenciar la absorción de tratamientos tópicos..

 

Conclusión
El eczema sigue siendo un desafío para pacientes y médicos. Sin embargo, los avances en tratamientos, incluyendo inmunomoduladores tópicos, biológicos e inhibidores de JAK, han proporcionado alternativas efectivas a los corticosteroides. Un enfoque personalizado con hidratación adecuada, restauración de la barrera cutánea y control de factores desencadenantes es clave para el manejo exitoso. Con una intervención temprana y estrategias adecuadas, la mayoría de los pacientes pueden lograr una mejora significativa en su calidad de vida.

 

Referencias

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