Los quistes son sacos cerrados o cavidades dentro del cuerpo, distinguidos por un revestimiento de membrana. En dermatología, se clasifican por ubicación, composición y estructura. Los tipos más comunes incluyen quiste epidermoide (quistes de inclusión epidérmica), quistes triquilemales (pilares), mientras que variedades menos comunes como quistes dermoides y quistes ganglionares también se encuentran.

 

Quiste Epidermoide (Quiste de Inclusión Epidérmica)

Los quistes epidermoides (quistes de inclusión epidérmica) son tumores benignos comunes de la piel que usualmente se presentan como nódulos móviles cubiertos por piel normal, a veces con un poro central visible. Contienen una sustancia blanquecina, similar al queso, hecha de queratina, la proteína en la capa externa de la piel. Estos quistes típicamente se forman cuando los folículos pilosos o las glándulas sebáceas se bloquean, a menudo debido a acné severo o trauma. Aunque generalmente son inofensivos, los quistes epidérmicos pueden volverse dolorosos, inflamados o infectados, motivando a los individuos a buscar atención médica.

 

Quiste Triquilema (Pilar)

Los quistes triquilemales (pilares) se asemejan a los quistes epidermoides pero usualmente ocurren en el cuero cabelludo y aparecen como múltiples quistes. Tienen paredes más gruesas, permitiendo una remoción más fácil en una sola pieza.

 

Quiste Dermoide

Un quiste dermoide es un tumor benigno que contiene estructuras de la piel, como folículos pilosos y glándulas sebáceas. Comúnmente encontrados en la cara, particularmente cerca de la ceja lateral, estos quistes pueden estar presentes al nacer pero a menudo se vuelven notables más tarde. Si sospechas que tienes un quiste dermoide, consulta a un médico o dermatólogo para un examen físico y posiblemente estudios de imagen, como un ultrasonido o resonancia magnética, para confirmar el diagnóstico. La biopsia debe evitarse debido al riesgo de conexiones intracraneales.

 

Opciones de Tratamiento

Muchos quistes de la piel son benignos y usualmente no necesitan tratamiento a menos que causen molestias, infección o problemas cosméticos. Aquí hay algunas opciones de manejo: 

  • Escisión Quirúrgica: Este es el tratamiento más efectivo, involucrando la remoción completa del quiste y su pared para prevenir recurrencia. Típicamente se hace bajo anestesia local.
  • Drenaje y Aspiración: Para quistes inflamados o infectados, el drenaje puede proporcionar alivio temporal, aunque el quiste puede regresar sin remoción completa.. 
  • Antibióticos: Para quistes infectados, los antibióticos pueden ser prescritos para prevenir infección adicional.

 

Conclusión
La mayoría de los quistes de la piel son benignos y asintomáticos pero pueden causar molestias o preocupaciones cosméticas. El tratamiento generalmente involucra remoción quirúrgica para quistes más grandes o recurrentes. Entender las causas y opciones de tratamiento es importante para el cuidado efectivo.

 

Referencias

  1. Harris, D. M., & Sitt, D. M. (2021). Management of cutaneous cysts and tumors. Dermatologic Therapy, 34(4), e14974. https://doi.org/10.1111/dth.14974
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