Un nevo (plural: nevos) es una lesión cutánea benigna comúnmente llamada lunar. El término se origina de la palabra del inglés medio para “mancha” y se refiere a varios crecimientos cutáneos pigmentados o no pigmentados. Los nevos consisten en grupos de melanocitos, las células que producen melanina, dándoles su color marrón o negro. Pueden ser congénitos (presentes al nacer) o adquiridos (desarrollándose más tarde) y varían en apariencia, tamaño y factores de riesgo para malignidad.
Nevos Adquiridos
Los nevos adquiridos, o lunares, típicamente se desarrollan después del nacimiento y son comunes tanto en niños como en adultos. La mayoría son pequeños, usualmente menos de 1/4 de pulgada en diámetro, y a menudo resultan de la exposición al sol durante la infancia y adolescencia. Estos lunares pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y son usualmente marrones, aunque pueden variar en color y forma. Mientras que muchos lunares son inofensivos, los lunares nuevos que aparecen después de los 50 años deben ser monitoreados cuidadosamente. Cambios como oscurecimiento o bordes irregulares pueden estar influenciados por factores como la exposición al sol o el embarazo, pero también pueden indicar las etapas tempranas del melanoma, un tipo de cáncer de piel.
Nevos Atípicos (Nevos Displásicos)
Los nevos atípicos, o nevos displásicos, son más grandes y más complejos que los lunares típicos, a menudo presentando bordes irregulares, coloración desigual (desde bronceado hasta marrón oscuro) y superficies variadas. Alrededor del 10% de la población estadounidense tiene al menos un lunar atípico. Aunque pueden parecerse clínicamente al melanoma en etapa temprana, no todos los nevos atípicos progresan a melanoma. Los melanomas pueden desarrollarse tanto de nevos atípicos como de piel normal, con la mitad surgiendo en áreas previamente no afectadas por nevos atípicos. Por lo tanto, aunque los lunares atípicos pueden aumentar el riesgo de melanoma, no todas las personas con estos lunares desarrollarán cáncer de piel. Es altamente recomendable que cualquier nevo nuevo y de apariencia extraña sea evaluado por un dermatólogo para evaluar su riesgo potencial de cáncer de piel.
Nevos Congénitos
Los nevos congénitos son lunares presentes al nacer, afectando aproximadamente a 1 de cada 100 individuos. Varían en tamaño, forma, color y textura y se clasifican como pequeños (menos de 1.5 cm), medianos (1.5 cm a 19.9 cm), o grandes (más de 20 cm). Los nevos congénitos grandes tienen un riesgo del 2-3% de desarrollar melanoma dentro de la primera década.
Los “nevos satélite”, lunares más pequeños alrededor de uno grande, pueden aumentar este riesgo. La melanosis neurocutánea, una condición rara vinculada a nevos congénitos grandes, involucra proliferación melanocítica en el sistema nervioso central y requiere evaluación adicional. Los nevos congénitos más pequeños típicamente tienen un riesgo menor de malignidad, usualmente no antes de la pubertad. Cualquier cambio significativo en tamaño, color, textura o síntomas como dolor, sangrado o picazón debe ser evaluado por un dermatólogo.
Opciones de Tratamiento
El tratamiento para un nevo generalmente se guía por la apariencia de la lesión, ubicación, tamaño y cualquier sospecha clínica de malignidad. Una biopsia de cualquier lesión sospechosa está justificada. La escisión quirúrgica es el método de remoción más común, especialmente para sospecha de cáncer de piel. Los nevos más grandes pueden ser removidos en etapas a través de escisión seriada, mientras que los más pequeños a menudo pueden ser removidos con bisturí con técnica de afeitado, aunque esto conlleva un riesgo de recurrencia, o pueden ser quirúrgicamente escindidos. En casos donde el área escindida es demasiado grande para cerrar, puede ser necesario un injerto de piel, particularmente para nevos congénitos grandes. El tratamiento con láser no se aconseja para lunares que podrían ser precancerosos o malignos, ya que puede obstaculizar el diagnóstico apropiado.
Conclusión
Los nevos, o lunares, son lesiones cutáneas que pueden aparecer a cualquier edad. Aunque la mayoría son benignos, los nevos atípicos y congénitos pueden aumentar el riesgo de melanoma. Es esencial monitorear cambios en tamaño, color o textura, y cualquier lunar preocupante debe ser evaluado por un dermatólogo. La escisión quirúrgica es el tratamiento más efectivo para lunares de alto riesgo. Las evaluaciones cutáneas rutinarias por su dermatólogo son esenciales para la detección temprana y prevención del melanoma.
Referencias
Dai, J., Zhang, Y., & Luo, D. (2016). Skin grafting for large congenital nevi: A review of treatment outcomes and complications. Journal of Plastic, Reconstructive & Aesthetic Surgery, 69(9), 1183-1190. https://doi.org/10.1016/j.bjps.2016.03.029
Gandini, S., Sera, F., Cattaruzza, M. S., et al. (2011). Meta-analysis of risk factors for cutaneous melanoma: I. Common melanocytic nevi, dysplastic nevi, and congenital nevi. Journal of the National Cancer Institute, 103(13), 949-961. https://doi.org/10.1093/jnci/djr211

