La acantosis nigricans es una condición dermatológica caracterizada por el desarrollo de placas aterciopeladas e hiperpigmentadas que típicamente aparecen en los pliegues del cuerpo, como el cuello, las axilas (debajo de los brazos) y las regiones inguinales (ingle). Estas lesiones pueden variar en color desde marrón claro hasta negro y son frecuentemente observadas en individuos con obesidad. La acantosis nigricans puede ocurrir a cualquier edad, con la aparición generalmente durante la infancia o adolescencia, particularmente en asociación con la obesidad.

La condición es más comúnmente vista en individuos con resistencia a la insulina, un estado fisiopatológico frecuentemente vinculado con el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2. La resistencia a la insulina resulta en hiperinsulinemia, lo que lleva a niveles elevados de insulina circulando en el torrente sanguíneo. Los niveles elevados de insulina, a su vez, estimulan los receptores de insulina en la piel, lo que provoca un crecimiento anormal de las células de la piel y el engrosamiento y oscurecimiento característicos de las áreas afectadas.

En individuos sin obesidad, la aparición de la acantosis nigricans requiere una evaluación médica exhaustiva. Aunque la mayoría de los casos son benignos, la acantosis nigricans paraneoplásica puede ocurrir en asociación con malignidades internas, particularmente tumores gástricos o gastrointestinales. En estos casos, la acantosis nigricans puede aparecer más generalizada y puede afectar regiones como los labios o las manos, y ser más grave en comparación con los casos observados en individuos obesos. La acantosis nigricans también puede ser congénita o estar asociada con diversos trastornos endocrinos, como el síndrome de ovario poliquístico y el hipotiroidismo.


Asociaciones Clínicas y Factores de Riesgo
El desarrollo de la acantosis nigricans está más frecuentemente vinculado a la obesidad y la resistencia a la insulina. El consumo excesivo de almidones y azúcares contribuye a la patogénesis de la resistencia a la insulina, lo que a su vez resulta en niveles elevados de insulina. Sin embargo, en individuos no obesos, la acantosis nigricans puede servir como una señal clínica de una condición subyacente, como una malignidad o un trastorno endocrino, lo que requiere una mayor investigación.

Rara vez, la acantosis nigricans puede presentarse como un trastorno congénito o asociarse con otras disfunciones glandulares. También puede observarse como un síndrome paraneoplásico, particularmente en pacientes con cáncer gástrico, y puede aparecer junto con otros cambios dermatológicos como acrokeratosis. El rasgo distintivo de la acantosis nigricans paraneoplásica incluye un compromiso más extenso y grave de áreas como los labios y las manos, con una progresión rápida de las lesiones.


Manejo de la Acantosis Nigricans
El manejo de la acantosis nigricans se enfoca principalmente en abordar la resistencia a la insulina subyacente y mejorar la apariencia estética. Para la mayoría de los individuos, la pérdida de peso mediante modificaciones dietéticas y ejercicio es efectiva para reducir los niveles de insulina, lo que puede resultar en una mejora de las lesiones cutáneas. En pacientes que no pueden lograr un control adecuado de los niveles de insulina sólo mediante modificaciones en el estilo de vida, se pueden considerar intervenciones farmacológicas como la Metformina para mejorar la sensibilidad a la insulina y aliviar las manifestaciones cutáneas.

Para el manejo cosmético, se pueden emplear varios tratamientos tópicos para mejorar la apariencia de la piel. Estos incluyen Tretinoína, que promueve la renovación celular; cremas de urea al 20%, que actúan como humectantes; y ácidos alfa-hidroxi, que ayudan a exfoliar la piel. Además, el ácido salicílico y el ácido láctico pueden usarse para exfoliar suavemente y alisar las áreas afectadas. Sin embargo, es importante notar que aunque estos tratamientos pueden mejorar la apariencia de la piel, no abordan los trastornos metabólicos que contribuyen a la condición.


Conclusión
La acantosis nigricans es una manifestación dermatológica comúnmente asociada con la obesidad y la resistencia a la insulina, pero también puede señalar la presencia de condiciones sistémicas, como trastornos endocrinos o malignidades. Aunque el enfoque principal de tratamiento se centra en el manejo de los niveles de insulina y la salud metabólica, se pueden utilizar diversas terapias tópicas para mejorar la apariencia de la piel afectada. La identificación temprana y la intervención, especialmente en individuos no obesos, son cruciales para detectar posibles condiciones subyacentes y asegurar un manejo adecuado.


Referencias

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  5. Image: https://dermnetnz.org/topics/acanthosis-nigricans